Consejos útiles para evitar la procrastinación

Gestionar bien nuestro tiempo y evitar distracciones son las claves con las que podemos reducir al mínimo el hábito de procrastinar. El objetivo, lograr la atención plena en lo que estamos haciendo.

Es fácil caer en el “ya lo haré mañana” e ir posponiendo las tareas hasta que no nos queda más remedio que realizarlas contrarreloj, con ansiedad y seguramente resultados mediocres. La procastrinación puede ser una fuente de estrés y de frustración importante. La realidad es que, cuando procrastinamos, sabemos que estamos evitando la tarea, y también que hacerlo es probable que no sea la mejor de las ideas. Y, aún así, no podemos evitarlo y nos dejamos llevar por esas otras cosas, a priori, más entretenidas.

Estos últimos meses han puesto a prueba nuestra capacidad de organización a la hora de enfrentarnos al estudio y al trabajo. Las clases a distancia, el confinamiento, el cambio de rutinas, la incertidumbre… es lógico que todo esto nos pasara factura. Distraerse es normal, máxime en situaciones que se salen tanto de lo que estamos acostumbrados. Además, los dispositivos móviles son en gran medida responsables de esta tendencia que afecta a personas de todas las edades, más allá de la crisis actual. Nos gratifican de forma inmediata, por eso resultan más atrayentes que aquellas tareas que nos benefician a medio o largo plazo, pero no instantáneamente.

Sin embargo, procrastrinar no es sinónimo de ser perezoso, es más bien una cuestión de regulación emocional, más que del tiempo. Pero hay que ser conscientes de que es una traba importante en el estudio, por eso hay que ponerle límite.

A continuación, os dejamos unas sencillas pautas para intentar mantener el foco y, sobre todo, no sentirnos mal si de vez en cuando nos despistamos:

  1. Tomar conciencia de lo que nos sucede es lo primero. ¿Por qué pospones esa tarea? ¿Qué pensamientos te impiden empezar ya con ella?
  2. Cambia tu perspectiva: algo grande puede abrumar, pero muchas tareas pequeñas son más asumibles.
  3. Comprométete: planifica y programa esas tareas más manejables y, cuando las finalices, date un pequeño capricho como premio. Además, si compartes tus planes con otras personas, el compromiso para llevarlas a cabo será mayor.
  4. Busca un entorno que favorezca la concentración: evitar las distracciones es fundamental para luchar contra la procrastinación.
  5. Céntrate en lo que quieres hacer en cada momento. No pienses en lo que va luego o lo te queda por hacer.
  6. Involúcrate con tus compañeros e interactúa con ellos.

Otras buenas ideas que puedan funcionar es pensar en las ventajas de realizar la tarea, en lo bien que nos sentiríamos ahora mismo si estuviera acabada. Piensa también en las consecuencias negativas de no hacer cada cosa en su momento; pueden suponer el empujón que necesites para pasar a la acción.

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